Seguidores
sábado, 13 de septiembre de 2014
lunes, 25 de agosto de 2014
NO RESPONDES

VI
No fue un beso
de viento a viento sólo. Fue el amor
en el telar oscuro de los sueños.
"El libro de las horas"
José María Franco Pérez
Qué espero de ti, que no respondes
o, si lo haces, es como una leve señal o una adivinanza.
Mis ojos cuartean lo que queda de horizonte.
Como otras veces, me quedé sin lágrimas.
La serenidad que desprenden mis palabras,
no tiene nada que ver
con el dolor que gimen mis silencios.
Y tú no estás y, si estás, no te veo.
Pero libro en tu ausencia mis batallas,
batallas que pierdo siempre en el mismo lugar,
al pie del mismo árbol
en el que vuelvo a dudar si me dijiste adiós.
Qué más da si fue al amparo de su sombra legendaria,
de sus hojas frescas y abundantes,
o de las líneas de bruma de aquel último ejemplar
que escribimos juntos.
Que más da si fue al abrigo de una carta de correo postal
o con los ciento cuarenta caracteres del Twitter,
o si te cobijaste tras la oscuridad de una llamada telefónica.
Tú me dijiste adiós
y fue como si me llevaras cabizbajo hacia un hueco o un vacío
en el que yo me puse a tejer desde la nada,
el desamparo.
Y mi propio desamparo se enredó
hasta hacerse un nudo entre mis manos.
Volví a observar como pasaba el hilo en cada vuelta,
y como quema mis manos.
No puedo sujetarla.
Salió rodando, varias veces la madeja.
Qué más da.
Había vuelto a ser Penélope
una y otra vez para esperarte.
Pero la espera empezó a ahogarme demasiado
y cuando me di cuenta, dejó de ser mi esencia.
Entonces supe que ya no quedaban Ulises que esperar
y se transformó mi mundo por completo.
sábado, 23 de agosto de 2014
PALABRAS
Lo que parece una cita, no lo es: forma parte de la misma unidad poética. No soy la primera que hace esto. Es un pequeño preámbulo en el que pongo de manifiesto que las palabras que otros nos dijeron, anidan en nosotros y entran a formar parte de nuestro ser. (Porque nosotros lo permitimos, claro...)
Qué agujero negro el de la palabra
cuando rinde a los ejércitos
y convierte las derrotas en
arengas,
destruye la fe y arranca las
certezas,
se desplaza por la sangre
y sabe vivir agazapada en cada
una de sus cuevas.
Palabras que explotan de
repente,
palabras que no dicen nada
y que suenan poderosas y
grandilocuentes,
palabras rectas, retorcidas, sibilantes, sibilinas,
palabras viejas como el mundo
en el que resuenan nuevas
y como recientemente descubiertas,
palabras-trampa, palabras-nido,
palabras-arquetipo,
palabras incumplidas, palabras
que se confunden con promesas
palabras que remiendan una y
otra vez
y que dejan ver lo roto que
yace bajo el zurcido,
palabras-meta,
palabras-que-resquebrajan-horizontes,
palabras de bala de escopeta, palabras
para decir adiós,
palabras que nos vacían o
palabras que no nos llenan…
qué más da, si cuanto más las
miro, más me liberan,
mientras las veo partir hacia
el último poema que escribí,
como el vuelo que dibujan al
regresar a casa,
las bandadas de aves
migratorias.
viernes, 8 de agosto de 2014
CARRUSEL
![]() |
| Ilustración de Maua Orma |
Explorar nuestro interior como los héroes mitológicos o los personajes de cuento. Ahondar en nuestras zonas oscuras o salir a la luz. Tener la perspectiva de la cueva y las sombras de Platón o caer en tu propia madriguera cuando vas tras el conejo blanco que se obsesiona con el tiempo.
El tiempo. Ése que todo el mundo se ha empeñado en hacerte ver que es un tesoro, pero nadie más que tú sabe cómo gastarlo bien, aunque te lluevan los consejos. He llegado a esa madriguera absurda y llena de tinieblas. Mi madriguera. He podido comprender que en cada uno de nosotros hay una reina de corazones, maniática, intransigente y dictadora; un sombrerero loco o un mundo de sueños todavía por darse o de incomprensiones sin sentido y sin posibilidad de ser resueltas nunca... Al menos desde la lógica o el pensamiento razonado.
Todo eso y mucho más, en las reflexiones de estos últimos días.
Alicia.- ¿Cuánto es para siempre?
Conejo.- A veces, sólo un segundo.
Lewis Carroll
Alicia en el País de las Maravillas
Era la verdad a medias, tortuosa y vacilante,
pero siempre a medias.
La noche murmuraba en mi coraje
para desvelarla o cubrirla para nunca o para siempre,
y seguía siendo a medias.
La pusiera donde la pusiera:
en la despedida, en el amor o en la inocencia,
en la melancolía, en el dolor o en la belleza,
la verdad siempre era una maldita verdad a medias.
Se me quiso romper la luna
precisamente cuando me columpiaba en ella.
Aunque en el fondo lo sabía,
sabía que volvería a ser como todas las anteriores,
una verdad a medias,
como sabía que tenía más de mentira que de verdad,
y aún así, me empeñé en creerla.
Y por creerla, la alimenté robusta y fuerte
y me aferré a sus manos, pero también a medias.
y me aferré a sus manos, pero también a medias.
Qué balanceo tan estúpido el de este carrusel
y qué amargas coincidencias hacen que se escapen
de mi espalda muchas, muchísimas verdades a medias,
de esas que se pasean remotas
y que huelen como los viejos que no se asean.
Ahora, que la noto ausente, que no me importa,
la encuentro junto a ti. Estás pegado a ella,
Ahora comprendo que tú también fuiste, como ella,
sólo un reflejo y una ilusión, en mi verdad a medias.
miércoles, 30 de julio de 2014
HACE TANTO TIEMPO QUE NO SÉ DE TI
Hace tanto tiempo que no sé de ti,
pero ya ves que antes de ponerme delante de estos versos,
mi memoria te recorre y te lleva y te trae con nostalgia
y olor a tierra mojada, a hierba fresca, pero no quiero más rayos
ni quiero saber que fuera, ahí afuera, ruge la tormenta.
He acunado a un niño de piel morena,
niño que ya no late, ni sabe que ya no podrá volver
ni a la escuela, ni a los juegos, porque sólo le abro los brazos yo
y una oscura tumba abierta.
Pero yo no sé de ti y grito para que todo el mundo lo sepa.
Me hace daño este niño que descansa sobre mi pecho,
este niño que ya no puede andar, que no sabe de alegrías,
que no juega.
¿Por qué no vuelves? ¿Por qué no llenas de aquel silencio las esferas?
Llévate al niño muerto, llévate lo que no me consuela y trae de nuevo
la esperanza de otros niños, de otras risas, de otras cometas que ríen
mientras vuelan...
Pero llévate las bombas, los misiles, el grito desgarrador y la miseria...
Llévate la suciedad de los cuerpos, el miedo y mis tinieblas...
Responde pronto, no tengas excusas, querida paz,
hoy puede ser que otros niños, como éste que descansa en mi regazo,
no sepan despertar a la vida, como no saben despertar tampoco,
las malas conciencias.
pero ya ves que antes de ponerme delante de estos versos,
mi memoria te recorre y te lleva y te trae con nostalgia
y olor a tierra mojada, a hierba fresca, pero no quiero más rayos
ni quiero saber que fuera, ahí afuera, ruge la tormenta.
He acunado a un niño de piel morena,
niño que ya no late, ni sabe que ya no podrá volver
ni a la escuela, ni a los juegos, porque sólo le abro los brazos yo
y una oscura tumba abierta.
Pero yo no sé de ti y grito para que todo el mundo lo sepa.
Me hace daño este niño que descansa sobre mi pecho,
este niño que ya no puede andar, que no sabe de alegrías,
que no juega.
¿Por qué no vuelves? ¿Por qué no llenas de aquel silencio las esferas?
Llévate al niño muerto, llévate lo que no me consuela y trae de nuevo
la esperanza de otros niños, de otras risas, de otras cometas que ríen
mientras vuelan...
Pero llévate las bombas, los misiles, el grito desgarrador y la miseria...
Llévate la suciedad de los cuerpos, el miedo y mis tinieblas...
Responde pronto, no tengas excusas, querida paz,
hoy puede ser que otros niños, como éste que descansa en mi regazo,
no sepan despertar a la vida, como no saben despertar tampoco,
las malas conciencias.
![]() |
| Imagen de Maua Orma |
domingo, 27 de julio de 2014
NO HUELE EL NÁUFRAGO COMO LA ROSA (Soneto)
![]() |
| Fotografía de la autora |
No huele el náufrago como la rosa
cuando en ella es la muerte la que reza
y es la vida sobre él, la que se posa.
Oh pétalo abatido, ya eres cosa
inerte y sin sentido en tu simpleza,
frente a ti, se alza el hombre que hoy empieza:
ganas tú, que por siempre eres la hermosa.
Cuántas veces engaña la apariencia
y nos muestra la mente falsedades,
nacidas de la lógica o la ciencia.
Cuántas veces, en nuestras soledades,
evitamos vivir una experiencia
por miedo a conocer otras verdades.
lunes, 30 de junio de 2014
domingo, 8 de junio de 2014
UNA VEZ VENDÍ UN POEMA
Una vez vendí un poema
y para ello, tuve que llenarme de tiritas el alma.
Más de una vez me sentí feliz con una travesura que no era sexual,
a las dos de la mañana.
Y más de una vez le vi la verdadera cara a alguien
que se había escapado del infierno.
Pero prefiero no contarle ninguna de estas cosas
a quienes nunca se sintieron enamorados de un reflejo
o, a quienes nunca supieron ver en un espejismo,
la entrada a una nueva fantasía
que nos puede hacer volar muy lejos...
Tampoco les cuento nada a quienes no se saben ver nunca como niños,
a los que tienen demasiado claras las cosas
y no se saben llenar los bolsillos de algo raro,
algo que pueda rimar con malabarismos, música, acorde,
pasión, amigos, entusiasmo o ya veremos...
Una vez vendí un poema
y me sentí traidora de mis propios esquemas
y lloré su partida como se llora por los muertos.
Pero prefiero no confiar mis pequeños y grandes desvelos
a esas personas que te miran con la cara de decirte: "eso ya me lo sé"
en lugar de "no te preocupes, porque te entiendo..."
Una vez supe de la verdadera magnitud del tiempo
y sólo entonces comprendí la inmensa amargura
de lo que podría llegar a ser eterno.
Y más de una vez y de dos y de tres, sentí la tremenda punzada de los celos
y me dediqué a sondear en las aguas profundas de mi propio dolor,
aunque no sé muy bien para qué, porque a pesar de tanto esfuerzo,
ellos siguen ahí y yo, de vez en cuando
-menos mal-, los sigo sintiendo.
Y también más de una vez, lloré, hasta que se me desgastaron las lágrimas
-creo que en una de las ocasiones,
podría haber acabado con todas las del universo-
y, para colmo de males, no llevaba tu impermeable puesto.
Una vez me olvidé de todo,
por un momento, pero creo que fue caminando a tu lado por un bonito sueño.
La triste verdad es que aún no comprendo por qué me alejaste de ti
si sabías que nos íbamos a echar tanto de menos.
y para ello, tuve que llenarme de tiritas el alma.
Más de una vez me sentí feliz con una travesura que no era sexual,
a las dos de la mañana.
Y más de una vez le vi la verdadera cara a alguien
que se había escapado del infierno.
Pero prefiero no contarle ninguna de estas cosas
a quienes nunca se sintieron enamorados de un reflejo
o, a quienes nunca supieron ver en un espejismo,
la entrada a una nueva fantasía
que nos puede hacer volar muy lejos...
Tampoco les cuento nada a quienes no se saben ver nunca como niños,
a los que tienen demasiado claras las cosas
y no se saben llenar los bolsillos de algo raro,
algo que pueda rimar con malabarismos, música, acorde,
pasión, amigos, entusiasmo o ya veremos...
Una vez vendí un poema
y me sentí traidora de mis propios esquemas
y lloré su partida como se llora por los muertos.
Pero prefiero no confiar mis pequeños y grandes desvelos
a esas personas que te miran con la cara de decirte: "eso ya me lo sé"
en lugar de "no te preocupes, porque te entiendo..."
Una vez supe de la verdadera magnitud del tiempo
y sólo entonces comprendí la inmensa amargura
de lo que podría llegar a ser eterno.
Y más de una vez y de dos y de tres, sentí la tremenda punzada de los celos
y me dediqué a sondear en las aguas profundas de mi propio dolor,
aunque no sé muy bien para qué, porque a pesar de tanto esfuerzo,
ellos siguen ahí y yo, de vez en cuando
-menos mal-, los sigo sintiendo.
Y también más de una vez, lloré, hasta que se me desgastaron las lágrimas
-creo que en una de las ocasiones,
podría haber acabado con todas las del universo-
y, para colmo de males, no llevaba tu impermeable puesto.
Una vez me olvidé de todo,
por un momento, pero creo que fue caminando a tu lado por un bonito sueño.
La triste verdad es que aún no comprendo por qué me alejaste de ti
si sabías que nos íbamos a echar tanto de menos.
martes, 27 de mayo de 2014
PAISAJE
¿Qué es soledad?Para llenar el mundo
basta a veces un solo pensamiento.
Rosalía de Castro
![]() |
| Imagen de www.overnature.com |
Qué oscuro prodigio el de esta soledad que ahora me invade.
Podría mostrarte mi mundo, pero hoy se me hizo demasiado tarde.
Ha llegado el silencio, el profundo silencio, desmedido por grande
y florece en el llano. Son sus pétalos blancos, delicados y frágiles.
Se nubló el horizonte. Cayeron las hojas más verdes del árbol
y no vino nadie.
Podría llevarte así de mi mano, entre sus arroyos, entre sus caudales,
podría sí, sentarte en sus verdes praderas,
pero hoy, este mundo pequeño apenas se ve:
sus colores se muestran cansados y comienza a llover
y es ceniza la lluvia que viene a morir en mis manos.
jueves, 22 de mayo de 2014
TE INVITO A MIRAR
![]() |
| Fotografía de la autora |
Yo no le pregunto a la persona herida cómo se siente:
me convierto en la persona herida.
Walt Whitman
Te invito a mirar, a que mires de cerca
este intenso latir que es de piel
y que te dice que en ella hay dolor, alegría,
ternura, tristeza,
o que puede llenarse de ira, vanidad o soberbia.
Yo te invito en mis versos
a llenar de emociones tu alma cansada,
solitaria o desierta,
como si fueran semillas, como si fuera una siembra.
Y puede que no los comprendas
(pobres versos, que se harán en el aire
veneno y saeta).
Te invito a mirarte en mi ser
para descubrir la riqueza del uno,
lo que parece demasiado común
y nos ata a los dos en ese nudo
al que muchos llamaron simpleza.
domingo, 18 de mayo de 2014
SE ME ROMPIÓ LA MAGIA
No puedo conocer tus noches claras
porque te has llegado a hacer
de duna que remonta el horizonte
y te siento como pesada carga.
¿Quién, dime, quién de los dos destruyó la magia?
Si era de nube o de aroma, no lo sé,
sólo sé que hubo un sonido que envolvió tu alma.
Campanillas y mariposas se desenhebraban.
Y creció repentinamente mi sed de ti
y me vi vestida de una alegría que se hacía mía,
profundamente mía
aunque fuera su materia tan extraña.
¿Quién podría decirme de qué están hechas tantas almas?
¿O qué las une y las separa?
Pero la tuya, la tuya era la más hermosa de todas las almas
y sonaba como una llamada para mí,
y era su voz melodiosa y dulcemente arcaica,
una voz eterna que me acariciaba.
Cuando yo sentía los sonidos de tu alma,
la mía se hacía de impulso,
de ola recorriendo el latido de tu playa
y te arropaba en un amor salado y blanco de espuma,
como el que guardan las viejas caracolas
ese que es ligero, que da libertad y que a la vez te atrapa.
Mi alma iba a ti, como el agua del mar va a la arena.
Una vez tras otra.
Pero ahora, me siento perdida.
Ya no hay aquel canto de sirenas,
Y aquel sonido tuyo, no sé dónde está,
no lo reconozco.
Se me rompió la magia,
pero quiero recoger trocitos, migajas,
un pequeño fragmento, lo que sea...
porque sé que si lo encuentro,
esta vez cuando vuelva a ti,
mi alma pequeña se hará luminosa y grande
para tu alma que no lo sabe,
pero me está esperando, solitaria y ciega.
porque te has llegado a hacer
de duna que remonta el horizonte
y te siento como pesada carga.
¿Quién, dime, quién de los dos destruyó la magia?
Si era de nube o de aroma, no lo sé,
sólo sé que hubo un sonido que envolvió tu alma.
Campanillas y mariposas se desenhebraban.
Y creció repentinamente mi sed de ti
y me vi vestida de una alegría que se hacía mía,
profundamente mía
aunque fuera su materia tan extraña.
¿Quién podría decirme de qué están hechas tantas almas?
¿O qué las une y las separa?
Pero la tuya, la tuya era la más hermosa de todas las almas
y sonaba como una llamada para mí,
y era su voz melodiosa y dulcemente arcaica,
una voz eterna que me acariciaba.
Cuando yo sentía los sonidos de tu alma,
la mía se hacía de impulso,
de ola recorriendo el latido de tu playa
y te arropaba en un amor salado y blanco de espuma,
como el que guardan las viejas caracolas
ese que es ligero, que da libertad y que a la vez te atrapa.
Mi alma iba a ti, como el agua del mar va a la arena.
Una vez tras otra.
Pero ahora, me siento perdida.
Ya no hay aquel canto de sirenas,
Y aquel sonido tuyo, no sé dónde está,
no lo reconozco.
Se me rompió la magia,
pero quiero recoger trocitos, migajas,
un pequeño fragmento, lo que sea...
porque sé que si lo encuentro,
esta vez cuando vuelva a ti,
mi alma pequeña se hará luminosa y grande
para tu alma que no lo sabe,
pero me está esperando, solitaria y ciega.
sábado, 17 de mayo de 2014
ESA LUNA NO SABE
![]() |
| Imagen tomada de www.galiciaunica.es |
Reflexión: A veces, como esa luna del poema que hoy os traigo, no somos conscientes de que estamos influyendo en los pensamientos o en las acciones ajenas. O de cómo o cuándo lo hacemos.
Esa luna tan altiva y tan risueña
es analfabeta y ciega.
Ella no sabe que ayuda al caminante, al ruiseñor,
a vivir de otra manera.
Ella no sabe cómo lleva al mar por el escalofrío
o dónde lo va haciendo de marea inquieta,
o cuándo se desatan aires junto a las tormentas.
La luna no sabe
del amor prohibido, de la noche en vela.
No sabe, no,
de la flor que empieza, del aullido largo,
del secreto amigo, del estudio,
ni siquiera sabe de los versos o de los poetas.
Esa luna niña, esa luna vieja.
No sabe, no, de los que la sueñan.
jueves, 8 de mayo de 2014
MICROCUENTOS A LA CARTA
Reflexión:
A
veces nos preguntamos demasiados porrrr-queeeés. ¿A veces? Sí. Y casi siempre
es mejor no intentar contestar a ninguno de ellos. Puede ser peor.
He
seleccionado microcuentos que escribí para Twitter. Algunos
transformados, otros tal cual y puestos en forma de carta de restaurante. Quizá
porque cada uno de ellos de por sí es un plato único que hay que saborear
despacio... ¿A que suena a advertencia? Probablemente lo sea. Quiero decir que
leer muchos microcuentos, haikus o poemas a la vez, puede producir ciertos
grados de acidez, indigestión o pesadez anímica... Poco a poco. Con calma.
Dejando que cada uno nos impregne de su universo, será la mejor manera de
acercarnos a ellos.
Eso
sí, dejaremos la carta de vinos para otra ocasión.
Como en los restaurantes, podéis hacer comentarios: "Existen hojas de reclamación a disposición de nuestros clientes"... Que disfrutéis de estos micromundos, elaborados con paciencia y cariño.
"Esto es
amor, quien lo probó, lo sabe"
LOPE DE VEGA
Entrantes:
Un
microcuento tiene algo de poema. Agrieta el lugar de la herida o lleva a la
esperanza. Se abre en el lector y germina de maneras diferentes.
El
cuento de pastas duras y ajadas del abuelo. Lo buscó. No sabía donde estaba. Se
sentó y sonrió. En su lugar había aparecido un recuerdo que iba tomando forma difusa, como de ternura.
Otro
cuento. Leído, escrito o imaginado poco importaba entonces. Estaba ahí frente a
ella. Descarado le ofrecía un camino diferente. Llovía.
Primeros
a elegir:
Hay
tardes que parecen alargarse, que se cobijan en la piel, que hacen que te
salgan escamas. Normalmente vienen con la lluvia intensa. Y la musa sin aparecer...
Ella
dijo: "Me gusta escribir sobre el satinado, en el reverso de las hojas
muertas de los calendarios". En los ojos de él reinaba la indiferencia.
Como
único sonido el batir de las olas. Una brisa ligera y fresca fue silenciándolo todo,
mientras abría las almas a los sentimientos, como un poema.
Se
pasaría el resto de la tarde mirando el mar, con una manta sobre los hombros.
Pero el mar quedaba demasiado lejos, casi tanto como algunos sueños.
Él dijo:
Una vez estuve en ese sueño. Yo supe de ti, una vez que parece quedar muy
lejos. Ella contestó: ¿Estás borracho?
Y
llegaron las doce de la noche y las teclas del ordenador se convirtieron en
cepos comededos #historiasparanodormircapítulo1
El
plato fuerte:
Ocurrió
a las 12,30. Lo de las teclas comededos se hizo realidad ¡Aaaaggggg mis
dedos!-gritó ella mientras comprobaba con terror que el sonido no se propagaba
por el aire #historiasparanodormircapítulo2
¡He
escrito más de mil páginas en tres meses! -exclamó él. Qué no me lo cuente, que
no -pensó ella y él comenzó a leer.
Leyó
cada uno de sus twetts una y otra vez mientras miraba su foto y entonces lo
supo, supo que se había enamorado.
Un
patinete tirado al borde de la carretera le habló sin palabras del accidente y
de quién había perdido la vida en él.
¿Quién
se está mirando en mis aguas? La laguna envolvió el cuerpo del curioso muchacho
y nunca más se supo de él.
Al
mirarse en sus ojos, supo del amor no correspondido y del adiós. Con quince
años, su alma se volvió vieja de repente.
Tuvo un
sueño profundo del que no quería despertar. Era la princesa en aquel nudo raro
pero el nudo se deshizo suavemente.
A los
ojos de todo el mundo eran dos terribles monstruos. Para ella fueron siempre
cachorros indefensos. No se equivocó.
Día de domingo
y yo más cabreada que una mona. Odio al mundo. Borraría mi sonrisa de cada una
de mis fotos. Qué asco.
Las
recomendaciones del chef:
Venía
hacia nosotros con aire de fiesta, alegre y trotón. Lo hemos podido esquivar.
Pobre perro, hoy será carne muerta en la carretera. El conductor del autobús
tuvo la imagen del perro presente durante una semana y después, nada.
Consiguió
tener las barbas más largas que nadie tuvo en aquella lejana región. Pero ser
el primero nunca consiguió satisfacer su poderosa ambición.
Ideaba a
sus personajes y los empezaba a amar intensamente. Nunca pudo terminar una
novela porque no supo ser para ellos un creador implacable.
Ella
volvía a brotar una y otra vez, auténtica e indómita, hija de las emociones.
¿Qué estaría pensando aquella mujer que contemplaba extasiada el inmenso
campo de amapolas?
El
postre especial de la casa
lunes, 28 de abril de 2014
ME GUSTA LA PALABRA BESO
Hoy traigo como reflexión, cita o historia previa una jarcha mozárabe.
Después de esta pequeña introducción que invita a soñar, la amada, escribirá al amado que le gusta la palabra beso, para animarle y para que vuelva la ilusión a sus ojos apagados y cenicientos porque echa de menos su alegría habitual.
Vaise mio corachón de mib.
¡Ya Rab!, ¿si se me tornarad?
Tan mal mio doler li-l-habib:
enfermo yed, ¿cuánd sanarad?
('Se va mi corazón de mí. /¡Ay Dios! ¿cuándo volverá?
Mi dolor por el amado es tan grande:/está enfermo, ¿cuándo sanará?')
Me gusta la palabra beso
y hacer de ella algo alegre,
disfrazarla de fiesta en el
recuerdo
y buscar en la superficie de mi
piel,
para ese tuyo,
la fiesta luminosa, un camino, un albergue,
la copa del árbol, la risa,
una bicicleta que descansa
en una noche estrellada de verano,
o el frescor del agua menuda
que salta con regocijo en la
calmada fuente.
Me gusta la palabra beso
para vestirla y desnudarla a nuestro antojo
pero con tus labios,
con
tu aroma.
Para hacerla tuya a pesar de todo.
Para recorrerte y recorrerme.
Poco a poco.
Sin prisas.
Lentamente.
jueves, 24 de abril de 2014
VIEJOS CUADERNOS
(Hoy la reflexión y el poema van un poco más integrados. El tipo de letra que he elegido es courier porque pienso que da idea de vieja máquina de escribir. Como si por mi vida no se hubieran sucedido los años y realmente sólo pasaran esas letras impresas en los libros y escritas en mis viejos cuadernos).
He ido llenando otros
cuadernos con el caos, la indiferencia y el dolor. Había también cuentas
pendientes, poemas inacabados, esbozos para cuentos, o novelas. Canciones,
garabatos, dibujos, notas de conferencias, ideas, borrones, sueños, se iban
sucediendo sin orden ni concierto.
Desde aquellas páginas
a la deriva observaba el mundo y, sin saberlo, iba construyendo el mío, de una
manera desordenada que nunca parecía tener sentido.
He derramado muchas
horas sobre viejas páginas en blanco. Ellas fueron testigos de mis grandes y
pequeñas heridas y de mis duelos, en los que siempre rozaba en el fondo de aquellas
ciénagas, los posos salados de tremebundas e intensas lágrimas. (Siempre viví demasiado pasionalmente, me lo echaron en cara, pero lo seguí haciendo cada vez más adrede).
Números de teléfono, recordatorios
de lo que había que hacer urgentemente para terminar olvidando dónde dejé el
recuerdo y sumar aquellas anotaciones a los eternos asuntos pendientes con los
que siempre ahuequé mi viejo almohadón de lana.
Visitas médicas,
juicios y la ansiedad asomándose en el trazo de algunas de sus letras, en el
miedo de un porvenir tan dudoso como incierto.
Canciones infantiles y
juegos en una hoja y en la siguiente, la noche más profunda y el desamor. Así
son mis cuadernos.
Bolígrafos de
diferentes colores, lapiceros de punta fina bien afilada, para destruir mis
fanatismos o ejerciendo de escudos protectores… Mis cuadernos. Siempre les fui
fiel. A cada uno de ellos. Era como si aquella Penélope tuviera en lugar de un
solo telar, muchos, donde tejer y destejer para conservar intacta la memoria de
su hombre.
Me perdí en la sombra
de mi particular huida y deshilaché los sentidos más profundos de cada uno de los
rincones que vislumbré en la oscuridad de mi ser, sin entender demasiado lo
estaba haciendo o por qué tenía que hacerlo.
Y de repente un poema,
siempre por revisar, aunque para otros estuviera completo.
Vieja jungla de cuadernos viejos.
Cuadernos soñadores y viajeros
Cuadernos compañeros.
Hojas en blanco para garabatear amores,
para decir adiós, para seguir prendida
de tus besos, precisamente de esos
que nunca tuvieron fecha de nacimiento.
En vosotros fui una amazona de la música
que cabalgaba
hacia la mujer que se había desnudado en mí,
hacia la niña que conservaba intactos sus misterios.
Cuadernos de esperas contenidas y de jirones de desesperanza,
de sexo y luz
de aciertos tontos y de serios trompicones
de ilusiones, de proyectos,
con sabores de nostalgias y de inesperados
reencuentros .
Cuadernos de antifaz, de árboles y de espejos;
de escueta nota para recordar la mirada
y no perderse entre los gestos.
Cuadernos viejos amigos,
de los más feroces piratas y de aquellos soldados
caballeros,
que até bien fuerte con sogas cómplices
a las que de vez en cuando, regreso.
Cuadernos para amasar recetas de cocina
o las cartas a ese autor al que tan profundamente
amé,
y que nunca trascendieron.
Mis amigos leales, cuadernos-baúles,
con el aspecto sencillo, vosotros sí que supisteis guardar
mi equipaje más íntimo,
ese que vive sólo en las miradas y se transmite en
silencio,
como cuando se contempla el mar
aunque el mar quede muy, muy lejos.
Así fueron los otros. Los que se quedaron atrás. Los viejos y abandonados cuadernos. No quiero engañarte, amigo mío, si te digo que creo que vas a ser uno más de tantos. Aunque si lo pienso bien, algo ha cambiado contigo. Te escogí por ser el más llamativo y estridente que había en aquella estantería. Puede que en esta ocasión tus colores me obliguen a visitarte más a menudo… Puede que contigo sepa de una vez por todas lo que es la constancia y que te termine amando de verdad. Pero déjame ser como soy... Es mejor que no te prometa nada.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












